Inquietantes rumores corren en los pasillos y oficinas de Wall Street ante las decisiones que salen de la Casa Blanca, desde cuya Oficina Oval, Donald Trump, acompañado de Elon Musk, lanzan declaraciones erráticas que se escriben y a las pocas horas se reescriben con patrones completamente opuestos.
Las señales de alerta económica se hacen escuchar con intensidad entre los analistas y lobos del distrito financiero de Nueva York. Mientras los indicadores, confirman estos temores, se tiñen de rojo y la sombra de una recesión amenaza a Estados Unidos, el gigante financiero y potencia aparentemente indestructible mundial.
En medio de este clima de incertidumbre en las finanzas tradicionales, las miradas de muchos inversionistas se dirigen también hacia Bitcoin (BTC), cuyo futuro podría tambalearse bajo la presión de una crisis que parece asomarse sin miramientos en el horizonte.
El sector inmobiliario, uno de los que sustentan un clima económico provechoso en las sociedades, deja entrever signos de fragilidad: las ventas minoristas no cumplen con las expectativas y las políticas comerciales impulsadas por Donald Trump avivan las tensiones. ¿Qué implicaciones tendrá todo esto para el porvenir de Bitcoin y los mercados globales? Pese a la incertidumbre, los analistas comienzan a hablar.
El mercado inmobiliario grita alarma
Empecemos por el principio y este es el sector de bienes raíces. El promedio anual de inicios de construcción de viviendas en Estados Unidos descendió a 1,37 millones en enero de 2025. Esto marcó su punto más bajo desde el año 2020 en medio de la pandemia de Covid 19. Los analistas del boletín financiero The Kobeissi Letter suministraron estas cifras en rojo.
Tras esta caída, el mercado alcanzó su punto más alto en 2022 y desde entonces los inicios de nuevas construcciones han caído en 458.000 unidades. Este indicador representa una disminución del 25 % en el sector. Los expertos destacan que una caída sostenida, tal como se ha mostrado hasta ahora, ha precedido históricamente recesiones pasadas.
En este boletín se hace referencia a este pasado: “durante la burbuja inmobiliaria de 2006, fueron necesarios 18 meses consecutivos de descensos en los inicios de construcción de nuevas viviendas para que la recesión se materializara”.
De igual manera, antes de la recesión de 2001, un declive similar se prolongó por 24 meses. Es por esto que la interrogante persiste en la mente de los conocedores: ¿está el mercado inmobiliario realmente anticipando un colapso económico para 2026?
Índices y más índices
Los mercados financieros están mostrando otras señales de inquietud que se suman a la inmobiliaria. Desde que la Reserva Federal de Estados Unidos o FED comenzó a reducir las tasas de interés en septiembre de 2024. De igual manera, el S&P 500 ha retrocedido un 2% lo que a juicio del análisis de Kobeissi Letter es un comportamiento inusual.
Normalmente, este índice registra un aumento del 1 % dentro de los seis meses posteriores a estos recortes de tasas. Sin embargo, en contextos de recesión, las cifras son más desalentadoras: puede haber descensos del 6 % en seis meses, 10 % en un año y una pérdida máxima promedio del 15 % en un lapso de ocho meses. Por el contrario, si se evita la recesión, el índice S&P 500 tiende a subir un 10 % en los seis meses siguientes y un 15 % en un año contado a partir de la fijación de las tasas.
Los expertos de Kobeissi subrayan, por otro lado, la dificultad del panorama actual para la FED. El 19 de marzo pasado se esperaba su próxima decisión sobre las tasas de interés. Sin embargo, el organismo decidió nuevamente no realizar cambios en las tasas de interés. Alegaron que, a pesar de esta falta de acción, aún existen maneras de optimizar los rendimientos de los ahorros o disminuir los costes asociados a las deudas de los ciudadanos.
En contexto es que las políticas arancelarias inconsistentes del Gobierno de Trump, junto con su actitud altanera, desafiante y una aparente intención de enemistarse con los tradicionales de Estados Unidos, han llevado a muchos analistas a reducir sus proyecciones de crecimiento económico para el país.
En línea con estas perspectivas, la FED no se mantuvo impávida y también ajustó sus expectativas, indicando en su comunicado que anticipa un crecimiento más lento y una inflación más alta de lo previsto anteriormente. Estas fueron las palabras de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, quien ofreció una conferencia de prensa al concluir la reunión de dos días del Comité Federal de Mercado Abierto en Washington D. C., el pasado 29 de enero.
Durante su alocución, Powell destacó la “alta incertidumbre” que rodea los posibles impactos de las decisiones de la Casa Blanca en la economía no solo de Estados Unidos, sino global. Además, indicó que la FED sigue considerando la posibilidad de realizar dos recortes de un cuarto de punto en las tasas de interés este año.
Trump y la llamada guerra de aranceles
Los aranceles impuestos por Donald Trump a tan solo 3 meses de su llegada a la Casa Blanca intensifican las tensiones en el ámbito comercial de Estados Unidos y sus socios comerciales. El presidente aplicó un gravamen del 25 % a productos provenientes de México y Canadá y del 20 % a importaciones de China. Asimismo, mostró sus planes de extender estas medidas a bienes de la Unión Europea.
En lo que se ha llamado la “guerra de aranceles”, tras el anuncio de medidas hacia México y Canadá que entraría en vigencia en marzo, la Casa Blanca decidió posponer la decisión hasta abril, con lo cual la incertidumbre afecta desde antes a los mercados.
Estas decisiones y contra-decisiones generan preocupaciones sobre posibles incrementos en la inflación, escasez de productos intercambiados por Estados Unidos y México y Canadá y una eventual recesión. Esto, por supuesto, repercutirá en los mercados financieros, incluidos los cripto activos.
Contextualizando la situación y viendo que el Bitcoin y sus pares Ethereum, Litecoin, Cardado, Solana y un largo etcétera son considerados activos de mayor riesgo, ya ha sufrido pérdidas significativas, cayendo un 16% en el último mes según datos de TradingView.
Por otro lado, las ventas minoristas de criptomonedas en Estados Unidos arrojan señales sobre un enfriamiento económico. Bloomberg, medio digital especializado en economía y finanzas reportó que en febrero estas crecieron menos de lo esperado, mientras que los datos revisados de enero reflejan la mayor caída experimentada por el cripto mercado desde julio de 2021.