Dos eventos recientes comienzan a generar sospechas en algunos miembros de la cripto comunidad, que están poniendo en duda la inmutabilidad y la confianza que prometen los NFT; pero parece ser un simple caso de malinterpretación sobre la forma en cómo funcionan estos tokens, que está infundiendo miedo en otros miembros.  

Los tokens no fungibles (NFT), esos tokens  basados en blockchain que representan cualquier cosa y que pueden valer varios millones de dólares, le deben su precio a sus características únicas: auténticos, originales, irrepetibles, indivisibles, no fungibles, y sobre todo, inmutables. 

Por estas cualidades, los tokens no fungibles han ganando gran popularidad recientemente, y han llevado a muchos coleccionistas a realizar “locuras”, como la del grupo de fans del artista Banksy y la tecnología, que quemaron una obra de arte original de Banksy para tokenizarla en blockchain. El grupo, llamado Burns Banksy, convirtió la obra en un token no fungible (NFT) y luego la quemó completamente. El argumento que usó el grupo para hacer esta hazaña, de quemar la obra real y preservar la digital, es que la digital no puede ser modificada ni alterada una vez quede registrada en blockchain. En cambio, la obra física, si cualquiera podría haberla alterado o modificado a voluntad. 

Ahora bien, dos eventos que parecen contradecir las propiedades de los NFT están causando gran debate en algunos miembros de la cripto comunidad, que ahora creen que lo de la inmutabilidad y la confianza no es del todo cierto, y que los NFT si pueden ser alterados. Veamos. 

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¿Qué está pasando con los NFT?

Los NFT que lanzó hace poco el cripto artista bajo el pseudónimo de Neither Confirm, ya no son los retratos de rostros computarizados que mostró inicialmente el artista, sino que ahora son imágenes en formato jpg de alfombras. Si, ¡alfombras! 

En su cuenta de Twitter, Neither Confirm señaló que le fue muy fácil cambiar el jpg asociado al NFT y sustituirlo por lo que mejor le pareció: alfombras. Como Neither Confirm es el artista, y los NFT aún no se han vendido, todavía siguen siendo de su propiedad, y por tanto, tiene toda la potestad de hacerlo. 

En otro caso, varios usuarios que han comprado NFT en la plataforma Valuables by Cent, creada por la compañía Cent para comerciar con certificados digitales de mensajes de Twitter, como el que Jack Dorsey está subastando actualmente y que ya reúne una cifra de 2,5 millones de dólares, se han quejado de que los tuits desaparecieron, y ya no se encuentran disponibles.  

Jameson Lopp, desarrollador de software, habló hace poco sobre la posibilidad de que alguien compre un certificado de un tuit en Valuables y luego el dueño del tuit lo borre. No obstante, a los pocos días de esto, la posibilidad quedó demostrada cuando el usuario @SLVTRMNDI confirmó que un tuit vendido en la plataforma Valuables en diciembre había desaparecido de Twitter. 

Mitos y verdades

En el caso de Neither Confirm, como ya se mencionó, el artista aún tiene la propiedad sobre los NFT, porque ninguno de los tokens de la colección que modificó se ha vendido hasta ahora. Por lo tanto, también tiene el derecho de cambiarlo si así lo prefiere. Para entender esto, es necesario saber cómo funciona los NFT, que se basan en smart contracts, o contratos inteligentes, a los que el propietario puede asociar lo que desee representar dentro del token. 

El programador de un smart contract tiene la propiedad de hacer las modificaciones que crea convenientes, al igual que el creador de una NFT, solo mientras mantenga la propiedad sobre el token. Así, una vez lo venda y el NFT pase a manos de otro propietario, su creador pierde los derechos de modificarlo o alterarlo, porque el NFT estaría disponible en otra dirección a la que el creador ya no tendría acceso. 

En el caso de los mensajes de Twitter, lo que se vende o se comercia en la plataforma Valuables son certificados digitales, firmados por los propietarios o escritores originales de los mensajes o tuits. Estos certificados demuestran la existencia y la veracidad de los mensajes; además incluyen metadatos en los que se especifican datos como: el escritor del tuit, la hora y fecha exacta en la que se publicó, su contenido exacto de texto, entre otras cosas. 

Así, que si el propietario original del tuit se arrepiente de su mensaje o desea borrarlo, lo que elimina es el mensaje en la plataforma de Twitter, y no el NFT. De hecho, en el token, el mensaje de tuit eliminado seguirá existiendo. Muchos usuarios opinan que esto es similar a lo que hizo el grupo Burns Banksy con la obra Morons que fue incinerada, y que por tanto, el NFT del tuit debería tener más valor, al existir únicamente en blockchain. 

El usuario @BitcKat escribió: “Cent debe hacer una captura de pantalla del tweet y seguir mostrándolo con una etiqueta de “eliminado” … muchos tweets deberían ser mucho más valiosos si el autor que vendió el tweet se arrepiente y lo elimina”.

Riesgos de la centralización

Por otro lado, hay que tener en cuenta que si un NFT es creado enlazado a una URL centralizada y modificable, sin ningún tipo de registro o certificado que lo respalde, su contenido si puede desaparecer. Neither Confirm explica que mientras el valor de una obra de arte esté depositado o controlado por una entidad central en la que se deba confiar, el propietario del NFT realmente “no posee nada”.

Así mismo, el usuario @checkmynft explicó que el almacenamiento centralizado de activos y metadatos de NFT representa un riesgo extremo para el valor subyacente y la longevidad del token NFT. El almacenamiento de los metadatos y los activos de un NFT en plataformas centralizadas como Twitter hace que los tokens sean altamente vulnerables a la pérdida de los activos si Twitter llega a cerrarse. Por ello, la recomendación que hacen los expertos es adquirir NFT respaldados en blockchain y redes descentralizadas, que aseguren su permanencia en el tiempo.

“Demasiado consumo energético”

Otro mito que se está esparciendo por la cripto comunidad es que los NFT, especialmente los basados en la blockchain de Ethereum, consumen “demasiada energía”; tanto así, que podrían mantener el consumo de una casa por más de un mes y medio.

Estas apreciaciones hicieron que ArtStation, una plataforma de arte digital en línea, retrocediera a pocas horas de hacer el lanzamiento de una colección de NFT en Ethereum. Parte de la cripto comunidad y varios artistas comenzaron a arremeter contra la plataforma para detener el lanzamiento, y obligarlo a buscar opciones en otras blockchains que demanden menos energía. La plataforma publicó un comunicado informando que accedía a las críticas de las comunidad, y que buscaría otras opciones para hacer su lanzamiento de NFT de forma “equitativa y ecológicamente sólida”. 

Ethereum, la segunda blockchain más importante de los mercados, trabaja actualmente sobre el modelo de consenso de prueba de trabajo, o Proof of Work (PoW), por lo que emplea mineros que sí, consumen energía, pero no tanto como se cree. De hecho, este es mismo mito que ronda sobre Bitcoin, la mayor red descentralizada del mundo, acusada de causar gran “daño” al planeta por la cantidad de energía que demanda para su funcionamiento y operabilidad. 

Menos del 0,5% anual

En un artículo publicado hace poco en Bit2Me News, se habló sobre el informe emitido por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) donde revela que Bitcoin consume solo el 0,3% de toda la energía que se usa en el planeta al año. En términos más precisos, la red blockchain ocupa cerca de 80 TWh anuales, mientras que Ethereum consume cerca de 25 TWh al año

Como explica el informe, estas cifras pueden parecer grandes en comparación con países como Irlanda, que consume cerca de 26 TWh; o de tecnologías emergentes como los vehículos eléctricos, que consumen cerca de 58 TWh al año, según cifras de 2018. Pero en comparación con el consumo de la refrigeración, por ejemplo, el consumo energético de Bitcoin es bastante pequeño. Los sistemas de refrigeración en el mundo consumían cerca de 2.020 TWh anuales para 2018. Y si comparamos a Bitcoin con el consumo de YouTube, una popular plataforma de video, también se queda pequeño. Para finales de 2019, YouTube consumía cerca del 2% de la energía global, unos 243,6 TWh al año. Ahora imagina cuánta energía consumen plataforma gigantescas como Google, Apple o Facebook para mantener sus redes operativas. Estas plataformas están buscando alternativas que les permite reducir su huella de carbono en el planeta, pero las criptomonedas también lo están haciendo. 

En las criptomonedas, los mineros de Bitcoin están diseñando nuevos equipos mineros que requieran menos consumo energético para funcionar, y están preocupados por crear nuevas fuentes de energía limpia con las que garantizar la operatividad de la red con el menor impacto ambiental posible. En Estados Unidos y Rusia ya se desarrollan granjas mineras con fuentes de energía limpia que aprovechan las emisiones de CO2 de las grandes plantas petroleras y las transforman en electricidad aprovechable. 

En el caso de Ethereum, la red se prepara para migrar hacia un nuevo protocolo de consenso llamado prueba de participación o Proof of Stake (PoS) que elimina la necesidad de los mineros, y que por ende, consume menos energía eléctrica. 

Por último, Roham Gharegozlou, cofundador de Dapper Labs, señaló que la visión de ArtStation de detener el lanzamiento de los NFT fue “corta”, mientras que el usuario Aneurin Alexanda señaló que la reacción de los usuarios era arcaica, y que deberían evaluar su predicación.

Mientras todo esto ocurre, el criptoartista Beeple vendió su colección de criptoarte “Everydays – The First 5000 Days” por casi 70 millones de dólares, y el CryptoPunk 7804 se vendió por 7,5 millones de dólares recientemente.

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