Como un método para luchar contra los delitos financieros, los bancos están desarrollando aplicaciones basadas en Inteligencia Artificial (IA), que pueden garantizar un alto nivel de seguridad, pero al mismo tiempo arrebatar nuestro derecho a la privacidad. 

Los sistemas digitales luchan día a día por mantener y garantizar la seguridad de los datos y la información que manejan, y de esta realidad no escapa el sistema bancario actual. En un mundo cada vez más automatizado y digitalizado, donde las operaciones financieras y comerciales se realizan en mayor número a través de plataformas online, los bancos están comenzando a desarrollar aplicaciones basadas en Inteligencia Artificial (IA) y Aprendizaje Automático para combatir actos de corrupción y delitos financieros. 

La aplicación de la AI en los sistemas financieros y bancarios actuales puede ayudar al desarrollo de herramientas innovadoras y efectivas para evitar la corrupción y otros delitos. En este sentido, los bancos ya han invertido más de 217 mil millones de dólares en el desarrollo de estas herramientas, que tengan capacidad de analizar un gran número de transacciones y al mismo tiempo identificar y rastrear aquellas que contengan elementos fraudulentos, como un inicio de sesión desde una región no común o no conocida para un cliente o usuario que desea realizar una gran transferencia o movimiento bancario. 

Así mismo, a través de estas herramientas, los bancos buscan hacerse con instrumentos efectivos que contribuyan a la disminución de delitos financieros, que son bastante comunes dentro de estas entidades, aunque a un costo bastante considerable: la pérdida del derecho a la privacidad de los usuarios.

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Estrategias de Prevención para Delitos Financieros, una invasión al derecho de privacidad

Según la perspectiva del libro de “Estrategias de Prevención de Delitos Financieros” escrito por la organización internacional ​​NICE Actimize conjuntamente con PYMNTS, los bancos ya han aplicado ciertas herramientas desarrolladas sobre Inteligencia Artificial con gran efectividad, al punto de afirmar una reducción del 50% en la incidencia de delitos financieros. No obstante, la publicación también señala que, debido a las potenciales cualidades con las que cuenta la AI, la privacidad de los usuarios se ve gravemente afectada. 

A través de estos sistemas y herramientas, los bancos y las entidades financieras podrán conocer exactamente qué está realizando cada usuario, lo que es realmente una invasión a la privacidad de cada persona. La gran capacidad de análisis de los procesos de la AI y la capacidad de aprendizaje automático de esta tecnología puede llevarla a esculcar profundamente sobre nuestras finanzas y en todos los aspectos de nuestras vidas, en lo que hacemos, cómo lo hacemos, dónde lo hacemos y mucho más. Además, al crear patrones y perfiles de nuestros actos y llevar un registro detallado de todo lo que hacemos o no con nuestro dinero, la Inteligencia Artificial puede llevarnos a ciertas limitaciones y prohibiciones. 

“En el caso de que la persona quiera realizar una transacción fuera de su “patrón y perfil”, el banco podría bloquear la transacción por considerar que se trata de un fraude cuando en realidad podría ser la propia operación del usuario”.

Si bien esta tecnología presenta grandes beneficios y ventajas, como la reducción de los errores humanos dentro de los sistemas, la optimización de la eficiencia y la eficacia en miles de procesos y la integración de herramientas innovadoras en prácticamente todas las industrias, el comportamiento de la AI puede ser un factor negativo contra la privacidad y la libertad de los usuarios, sobre todo en los sistemas bancarios y financieros. 

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