El Salvador se perfila como potencia en minería de Bitcoin con volcanes, pero este dilema frena su avance

El Salvador se perfila como potencia en minería de Bitcoin con volcanes, pero este dilema frena su avance

Descubre cómo El Salvador puede aprovechar el calor de sus volcanes para consolidarse como un epicentro de minería de Bitcoin con energía 100% renovable.

El Salvador posee un potencial de generación geotérmica capaz de redefinir su posición en el mapa global de los activos digitales. La presencia de la cadena volcánica en el territorio otorga al país una ventaja competitiva natural: energía base disponible las 24 horas del día, sin dependencia de combustibles fósiles ni variaciones climáticas. Esta infraestructura natural es la que permite a expertos como los de Hashrate Index proyectar un ecosistema de minería de Bitcoin que no solo sea sostenible, sino que escape a la volatilidad de los precios del gas o el petróleo.

De acuerdo con el último informe publicado por la firma, titulado “The State of Bitcoin Mining in Latin America 2026”, el país centroamericano —pionero al convertir a Bitcoin en moneda de curso legal en 2021— sostiene una narrativa potente, aunque los datos técnicos revelan que aún no es un mercado plenamente competitivo. 

Con una potencia minera cercana a los 1,1 EH/s y una capacidad instalada nacional de 2.200 MW para 6,5 millones de habitantes, El Salvador enfrenta el reto de transformar su discurso político en una realidad industrial de bajo costo.

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La infraestructura volcánica de El Salvador y el despliegue de LaGeo

El desarrollo de la minería estatal ha estado vinculado estrechamente a LaGeo, la entidad encargada de gestionar los recursos geotérmicos nacionales. Actualmente, las plantas de Ahuachapán y Berlín aportan aproximadamente 204 MW al sistema. A partir de esta base operativa, el Gobierno impulsó Volcano Energy, una asociación público-privada respaldada por Tether que busca capitalizar el calor de la tierra para alimentar centros de datos. Pero ¿es suficiente esta energía para competir con gigantes regionales? Por ahora, los números sugieren que es apenas el inicio de un proceso de escalabilidad técnica.

Bajo esta premisa, el costo nivelado de la energía geotérmica en el país se sitúa entre los $0,03 y $0,06 por kWh. Este rango resulta altamente atractivo para cualquier operación de cómputo intensivo, especialmente porque ofrece un suministro constante que la energía solar o eólica no pueden garantizar por sí solas. 

Sin embargo, los analistas señalan que la brecha entre el potencial teórico y la tarifa que pagan los grandes industriales sigue siendo el principal cuello de botella para atraer mineros de Bitcoin a gran escala fuera de los proyectos estatales.

Limitaciones actuales en el sistema eléctrico salvadoreño

A pesar del optimismo gubernamental hacia la minería de Bitcoin, la red eléctrica salvadoreña opera actualmente sin un superávit estructural. Esto implica que, a diferencia de países como Paraguay, donde el exceso de energía hidroeléctrica se remata a precios ínfimos, en El Salvador la tarifa industrial ronda los $0,20 por kWh. Como resultado de esta estructura de costos, el país resulta casi cuatro veces más caro para un minero que el mercado paraguayo, lo que ha estado desplazando la inversión privada hacia otras regiones de América Latina donde el margen de beneficio es más amplio.

De hecho, el informe subraya que Paraguay se ha covnertido en el cuarto país más importante de la industria, en términos de hashrate de Bitcoin, controlando alrededor del 4,3% de la potencia global de la red blockchain con unos 43 EH/s.

A este factor económico se suma la fiabilidad técnica del servicio, con un promedio de 13,7 interrupciones anuales por cliente y más de 18 horas de inactividad al año. Para una industria como la de Bitcoin, donde cada minuto de desconexión se traduce en pérdida directa de ingresos, estas métricas representan un riesgo operativo latente.

Por otro lado, el panorama regulatorio también ha experimentado giros; tras los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional en 2024, la obligatoriedad de aceptar Bitcoin se diluyó, convirtiéndose en una opción voluntaria para los comercios y enfriando parcialmente la presión sobre el uso cotidiano de la criptomoneda.

Chinameca y el horizonte de los 400 MW

De acuerdo con el informe, la viabilidad de El Salvador como centro minero de clase mundial depende enteramente de la expansión de su capacidad de generación. En este punto, el campo geotérmico de Chinameca aparece como la pieza fundamental del rompecabezas. Con el respaldo del Banco Mundial en las fases de exploración, se estima que la capacidad geotérmica total podría superar los 400 MW en el largo plazo.

Si esta meta se alcanza, el país generaría por primera vez un excedente energético real, permitiendo que las tarifas bajen y que la minería de Bitcoin se convierta en una actividad económicamente racional para terceros.

En última instancia, el análisis de Hashrate Index señala que existe una diferencia marcada entre la creación de una narrativa y la construcción de hashrate real. «El Salvador inventó la narrativa de la minería volcánica, pero Paraguay construyó el hashrate real», sentencia el informe, indicando que esta brecha solo se cerrará mediante la ejecución técnica de nuevos megavatios, ya que la competitividad en este sector no se logra únicamente con leyes, sino con energía barata y estable.

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