
El volumen de transacciones con stablecoins alcanzó los 33 billones de dólares en 2025, duplicando a Visa. Bloomberg proyecta un crecimiento hacia los 56,6 billones para 2030.
El panorama financiero global experimentó una transformación radical durante el año 2025 al confirmarse que las monedas estables han dejado de ser un instrumento de nicho para convertirse en la columna vertebral del movimiento de capital moderno.
Los datos más recientes confirman que el volumen de transacciones gestionado a través de stablecoins alcanzó la cifra récord de 33 billones de dólares al cierre del año pasado. Este número no solo representa un máximo histórico para el sector de los activos digitales, sino que establece una nueva jerarquía en los pagos globales al superar por más del doble los 14,2 billones de dólares procesados por Visa en el mismo periodo.
La magnitud de este crecimiento, que refleja un aumento del 72% respecto al año anterior, valida la tesis de que la infraestructura blockchain está ganando la batalla por la eficiencia en la liquidación de valor. Mientras los sistemas tradicionales enfrentan limitaciones de horarios y costos operativos más elevados, las redes de dólares digitales han demostrado una capacidad superior para mover liquidez a escala masiva. Este fenómeno ha sido impulsado en gran medida por un entorno regulatorio que finalmente ha ofrecido las garantías necesarias para la entrada de grandes capitales institucionales, permitiendo que corporaciones y entidades bancarias integren estos activos en sus balances y operaciones diarias con total seguridad jurídica.
Opera con stablecoins reguladas en Bit2MeLa Ley Genius redefinió el mapa global de las monedas estables
El catalizador principal de esta expansión sin precedentes se encuentra en la claridad legislativa que aportó la aprobación de la Ley Genius en julio de 2025. La administración del presidente Donald Trump facilitó un marco operativo que eliminó la incertidumbre que había frenado a la industria durante años. Esta normalización legal permitió que gigantes corporativos como Standard Chartered, Walmart y Amazon comenzaran a operar o interactuar con protocolos de monedas estables, validando la tecnología frente al mercado masivo.
Incluso iniciativas como World Liberty Financial aprovecharon este contexto para lanzar su propia divisa digital, la USD1, integrándose rápidamente en un ecosistema que demandaba activos vinculados al dólar totalmente regulados.
Dentro de este mercado en expansión se ha observado una dinámica interesante entre los dos principales competidores. Aunque Tether mantiene el liderazgo en términos de capitalización de mercado con una valoración de 187.000 millones de dólares, fue su competidor quien dominó el flujo de dinero activo. USDC, emitida por Circle, registró un volumen de transacciones superior a los 18,3 billones de dólares, superando los 13,3 billones de USDT.
Para los expertos, esta diferencia se explica por la naturaleza del uso de cada activo, pues USDC se ha consolidado como la herramienta preferida dentro de las finanzas descentralizadas y los protocolos de préstamos automatizados, donde un mismo dólar digital puede cambiar de manos cientos de veces en cuestión de minutos, elevando las métricas de volumen transaccional.
Por otro lado, la preferencia por USDT en economías emergentes responde a una necesidad de refugio de valor frente a la inflación y la inestabilidad geopolítica. Los analistas de Artemis Analytics explican que los ciudadanos en regiones con monedas locales volátiles utilizan estas divisas digitales como cuentas de ahorro de facto, priorizando la tenencia sobre la transacción constante.
Compra stablecoins reguladas: entra aquíLas stablecoins hacia 2030: la nueva infraestructura del dinero global
La transformación del sistema de pagos global parece avanzar con un impulso propio. El dominio que hoy ejercen las stablecoins sobre las redes tradicionales de tarjetas se perfila como el punto de partida de una tendencia duradera.
Las proyecciones de Bloomberg Intelligence anticipan que el volumen de pagos con estas criptomonedas superará los 56,6 billones de dólares hacia 2030, una magnitud que las colocaría a la par de los sistemas de compensación interbancaria y de liquidación nacional en Estados Unidos. De cumplirse esos cálculos, el sector experimentaría un crecimiento anual cercano al 80% en los próximos años, consolidando a las stablecoins como un pilar de la economía digital.
Los expertos subrayan que el ecosistema necesario para sostener esa expansión ya está tomando forma a través de acuerdos que desdibujan las fronteras entre la banca tradicional y la innovación cripto. Compañías históricas en el negocio de las remesas, como Western Union, culminarán en 2026 la integración de su red con la blockchain de Solana, lo que permitirá reducir al mínimo los tiempos y costos de las transacciones internacionales. Asimismo, plataformas de pago inmediato, como Zelle y MoneyGram, también avanzan en soluciones propias basadas en stablecoins, con el objetivo de optimizar la gestión de liquidez y los procesos de tesorería a escala global.
En este contexto, las reservas que alguna vez expresaron organismos como el Fondo Monetario Internacional comienzan a quedar en segundo plano frente al avance del mercado.
La eficiencia del capital y la transparencia que ofrecen estos activos digitales han impulsado a países como Canadá y el Reino Unido a acelerar sus marcos regulatorios, decididos a mantener su relevancia en un entorno dominado por el dólar digital. El Tesoro estadounidense calcula que la capitalización total de este mercado podría alcanzar los dos billones de dólares para 2028, una cifra que confirma el tránsito de las stablecoins desde la especulación hacia la infraestructura esencial del sistema financiero del futuro.
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