S&P Global: Las stablecoins vinculadas al euro tienen un rol estratégico en la modernización de los mercados de capitales

S&P Global: Las stablecoins vinculadas al euro tienen un rol estratégico en la modernización de los mercados de capitales

S&P Global ha proyectado un crecimiento exponencial de las stablecoins en euros, estimando un mercado de 1,1 billones de euros para 2030, impulsado por la tokenización de activos reales y la regulación MiCA.

Mientras que el dominio del dólar estadounidense en el sector cripto ha sido indiscutible durante la última década, un nuevo informe de S&P Global Ratings sugiere que el euro digital está despertando. Según la agencia de calificación, las stablecoins vinculadas a la moneda única europea están posicionadas para convertirse en la columna vertebral de la modernización de los mercados de capitales

Aunque actualmente estas stablecoins representan una fracción mínima del mercado global, la convergencia de una regulación clara y el auge de la tokenización de activos del mundo real (RWA) preparan el terreno para una adopción institucional sin precedentes. 

S&P estima que este mercado, que apenas rozaba los 650 millones de euros a finales de 2025, podría escalar hasta los 1,1 billones de euros para el año 2030, marcando un hito en la arquitectura financiera de la eurozona.

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La tokenización como motor de un crecimiento de 1.600 veces

A diferencia de las stablecoins basadas en el dólar, cuya utilidad principal ha sido históricamente el trading especulativo y el arbitraje en exchanges, el euro digital está encontrando su propósito en la utilidad corporativa. Los analistas de S&P subrayan que no serán los pagos minoristas los que disparen el volumen de estos activos, sino la necesidad de liquidar transacciones de activos tradicionales —como bonos, acciones y bienes raíces— que están siendo migrados a la cadena de bloques.

Esta innovación de la tokenización permite que activos financieros complejos se dividan en unidades digitales gestionables, reduciendo los tiempos de liquidación de días a segundos. 

El informe, citado por medios como The Block, destaca que la tokenización no solo mejora la eficiencia y acorta las cadenas de valor, sino que también amplía las oportunidades de acceso para los inversores. Este cambio ya cuenta con el respaldo de grandes firmas de inversión como BlackRock y Fidelity, que han reconocido su potencial transformador. En Europa, la expansión del euro digital se apoya en una red de pagos tokenizados capaz de atraer una demanda corporativa estimada en más de 100.000 millones de euros, impulsada por empresas que buscan administrar su liquidez con mayor precisión.

Basándose en esto, las proyecciones de crecimiento previstas por la firma son asombrosas: un aumento de 1.600 veces en apenas cinco años. Para ponerlo en perspectiva, el escenario más optimista de S&P situaría a las stablecoins en euros representando el 4,2% de los depósitos nocturnos de los bancos de la eurozona para finales de la década. Esta integración profunda sugiere que las monedas estables dejarán de ser un producto «nicho» para convertirse en un componente sistémico del sistema bancario tradicional.

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Europa toma impulso en el mercado de las stablecoins bajo el marco MiCA

Si Estados Unidos ha liderado en volumen gracias a la liquidez, Europa está tomando la delantera a través de la certeza jurídica. El informe de S&P destaca que la entrada en vigor definitiva de la regulación de Mercados en Criptoactivos (MiCA) ha eliminado el principal obstáculo para las instituciones financieras: el riesgo legal. Ahora, con reglas claras sobre reservas, custodia y emisión, los bancos europeos han pasado de la cautela a la ejecución.

Esta ventaja competitiva ya se está materializando en iniciativas concretas. Un consorcio de once bancos europeos de nueve países diferentes ya ha anunciado planes para la emisión conjunta de stablecoins denominadas en euros a través de Qivalis, una plataforma con sede en los Países Bajos. Este movimiento busca arrebatar el control del mercado a entidades no bancarias y plataformas de criptomonedas nativas, que hasta ahora operaban en un limbo regulatorio.

S&P señala que esta «ventaja de seguidores rápidos» permitirá a la Eurozona cerrar la brecha con los 310.000 millones de dólares que actualmente circulan en stablecoins vinculadas al dólar. 

Asimismo, la firma indicó que la interoperabilidad con sistemas de pago emergentes y la mejora en la escalabilidad de las redes blockchain, como las soluciones de Layer 2, son los catalizadores técnicos que permitirán que estas proyecciones se conviertan en realidad. Al mismo tiempo, S&P enfatizó que la banca institucional ya no ve a las stablecoins como una amenaza externa, sino como una herramienta necesaria para no ser reemplazados por nuevas plataformas tecnológicas.

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La próxima ola de digitalización financiera

Para S&P Global, el sistema financiero global avanza a paso firme hacia un modelo tokenizado, en el que la digitalización del valor redefine cómo circula el capital. 

Mientras que el mercado de 2025 estuvo definido por la consolidación de Bitcoin como activo de reserva, el 2026 y los años posteriores estarán definidos, según los expertos, por la digitalización de la moneda fiduciaria para uso institucional. La proyección de referencia de S&P, que anticipa unos 570.000 millones de euros para 2030 en un escenario base, asigna la gran mayoría de este valor a aplicaciones de inversión.

A medida que los bancos centrales de todo el mundo, incluidos los de la eurozona, exploran sus propias monedas digitales (CBDC), las stablecoins privadas emitidas bajo el marco de MiCA servirán como el puente necesario para la liquidez inmediata. 

El mercado de 28 billones de euros de la eurozona en activos del mundo real es el premio mayor. Si solo el 1,2% de esos activos se tokeniza, como prevé S&P siguiendo la métrica estadounidense, el euro digital no solo alcanzará el billón de euros en valoración para la fecha señalada, sino que transformará definitivamente la manera en que el capital fluye a través de las fronteras europeas, reduciendo costes y eliminando intermediarios innecesarios en una economía global cada vez más impaciente.