Ni Craig Wright ni Hal Finney: esta es la persona que el NYT señala como el ‘verdadero’ Satoshi Nakamoto

Ni Craig Wright ni Hal Finney: esta es la persona que el NYT señala como el ‘verdadero’ Satoshi Nakamoto

Una reciente investigación exhaustiva analiza la acumulación de evidencias técnicas, lingüísticas y cronológicas que vinculan al Dr. Adam Back con la identidad de Satoshi Nakamoto, creador del protocolo Bitcoin.

La investigación publicada por The New York Times esta semana, titulada “My Quest to Solve Bitcoin’s Great Mystery”, sitúa a Adam Back, actual CEO de Blockstream, en el centro de la narrativa sobre la creación de Bitcoin. La tesis central del informe no apela a una prueba definitiva, como el movimiento de los fondos alojados en las direcciones originales del bloque génesis, sino que emplea una técnica de triangulación basada en datos técnicos y lingüísticos. 

Según el periodista John Carreyrou, la convergencia de habilidades en C++, sistemas distribuidos y criptografía de clave pública, sumada a una ideología libertaria alineada con el movimiento Cypherpunk, señala a Back como el único individuo que encaja plenamente en los marcos temporales de desarrollo del protocolo blockchain. 

La base técnica de Bitcoin reposa significativamente sobre Hashcash, un sistema de prueba de trabajo o Proof of Work desarrollado por Back en 1997 para combatir el correo basura. Este mecanismo es la única referencia citada por su nombre en el whitepaper de Bitcoin, lo que establece una conexión fundacional entre ambos desarrollos. Además, el informe destaca que, ya en 1997, Back propuso un sistema fundamentado en cinco pilares: privacidad, red distribuida, escasez intrínseca, eliminación de la confianza en entidades bancarias y un protocolo verificable. Todos estos elementos que constituyen, en esencia, la arquitectura funcional de Bitcoin y la tecnología blockchain tal como se conoce hoy.

Sin embargo, a pesar de estas similitudes, Back ha mantenido una postura defensiva firme. A través de sus canales oficiales, el investigador británico ha señalado que las coincidencias son el resultado de haber participado activamente en listas de correo desde 1992, centrándose en las implicaciones sociales de la criptografía y la privacidad.

 «No soy Satoshi», afirmó Back, enfatizando que su interés por el eCash y la tecnología de privacidad le llevó a desarrollar ideas que otros, incluido Satoshi Nakamoto, pudieron haber refinado posteriormente. No obstante, el reportaje del NYT sugiere que Back pudo haber orquestado una «historia de cobertura» mediante intercambios de correos electrónicos diseñados para distanciarse de la presentación y lanzamiento del software entre 2008 y 2009.

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La huella lingüística de Adam Back en el misterio de la creación de Bitcoin

Según el informe del NYT, la investigación se basó en un análisis exhaustivo de lingüística forense, considerado uno de los componentes más complejos del estudio. 

La unidad de Inteligencia Artificial del medio examinó el estilo de escritura de 34.000 usuarios del histórico foro de cypherpunks con el objetivo de identificar patrones lingüísticos que pudieran vincular a Satoshi Nakamoto con otros pioneros en la criptografía. Los resultados revelaron coincidencias inesperadas entre Nakamoto y Adam Back, especialmente en detalles técnicos de redacción. Entre los hallazgos figuraban 325 errores de guionización poco comunes, de los cuales Back compartía 67 idénticos, una cifra que doblaba la del siguiente candidato más cercano.

El equipo del NYT también detectó costumbres de escritura propias de una generación anterior, como el doble espacio después del punto y ciertas confusiones entre “its” y “it’s”, frecuentes en los mensajes analizados. Se encontraron además rastros del uso de vocablos británicos, entre ellos “bloody”, presentes en archivos personales de Back de finales de los noventa, pese a que él sostiene que nunca los empleó. 

En el proceso de investigación también se identificó un patrón al que los investigadores denominaron “Triple Filtro”, asociado a un único individuo que coincidía en tres elementos específicos: la forma “proof-of-work” con guiones, referencias al sistema de pagos ruso WebMoney y el uso técnico de la expresión “partial pre-image”. Según el NYT, ese perfil correspondía exclusivamente a Adam Back.

Más allá de los rasgos lingüísticos, el equipo halló paralelos conceptuales entre la manera de razonar de Nakamoto y la de Back. Ambos utilizaron la metáfora del “talón de Aquiles” para describir las debilidades estructurales de los sistemas centralizados de David Chaum y compartieron una misma frase para definir su propia relación con la programación: “soy mejor con el código que con las palabras”. 

Aunque Back ha argumentado que este tipo de coincidencias son inevitables dada su amplia producción académica, los investigadores advierten que dicha explicación puede reflejar cierto sesgo de confirmación, ya que su presencia estadística en los archivos supera con creces la de otros desarrolladores contemporáneos.

El Gran Vacío: un enigma en los orígenes de la cripto más influyente

La investigación del NYT se basó en el análisis del comportamiento de Adam Back durante los años comprendidos entre 2009 y 2011, un periodo que los autores llamaron “El Gran Vacío”. En ese tiempo, Back, reconocido por su papel en el desarrollo de tecnologías de dinero electrónico descentralizado, mantuvo un silencio absoluto sobre Bitcoin, a pesar de ser una de las voces más influyentes en ese campo. No fue sino hasta seis semanas después de la desaparición pública de Satoshi Nakamoto, en abril de 2011, cuando Back retomó su participación activa en la naciente comunidad cripto.

Los analistas han visto este silencio como una conducta inusual, especialmente viniendo de alguien tan vinculado al origen del movimiento. Su regreso al sector en 2013 coincidió con la publicación de investigaciones que estimaban la fortuna de Nakamoto en alrededor de 1,1 millones de bitcoins. Ese mismo año, Back impulsó la creación de Blockstream y reunió a varios desarrolladores de Bitcoin Core, lo que algunos observadores interpretaron como un movimiento destinado a centralizar la dirección técnica bajo una entidad empresarial estructurada.

El informe también reabre el debate sobre ciertos correos electrónicos utilizados en antiguos litigios, donde supuestamente Satoshi Nakamoto se dirigía a Back con un tono de desconocimiento respecto a b-money, uno de los antecedentes teóricos de Bitcoin. Según Carreyrou, resulta poco probable que Nakamoto hubiera leído el documento de Back sobre Hashcash sin estar al tanto de b-money, ya que este lo mencionaba explícitamente. Dicho detalle alimenta la hipótesis de que aquel intercambio habría sido una estrategia deliberada para desviar la atención sobre la identidad real del creador de Bitcoin.

En respuesta, Adam Back ha insistido en que mantener en el anonimato al creador de Bitcoin fortalece su naturaleza descentralizada. A su juicio, ese misterio garantiza que la red sea vista no como la obra de una persona, sino como un sistema autónomo y abierto, una forma de “mercancía digital escasa” que no depende de líderes visibles. En sus intervenciones públicas reitera esta visión y suele citar la frase más reconocida de la comunidad: “Todos somos Satoshi”.

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Bitcoin opera de manera autónoma pese a las incógnitas sobre su creador

La posibilidad de que el arquitecto principal de Bitcoin esté activo bajo su identidad real plantea interrogantes sobre la descentralización del desarrollo. Si bien la comunidad valora las contribuciones de Back —como señaló el inversor Eric Weiss, calificándolas de «invaluables»—, la vinculación directa con Satoshi Nakamoto alteraría la percepción de la gobernanza de la red. 

Back ha argumentado que las similitudes entre sus propuestas y las de Satoshi son el resultado de que ambos estuvieron «tan cerca y tan lejos» en las discusiones de diseño de la década anterior, compartiendo una obsesión técnica por resolver el problema del doble gasto sin intermediarios.

Desde una perspectiva de mercado, la tecnología blockchain ha demostrado ser resiliente a las especulaciones sobre su origen. La insistencia de Back en que los hallazgos son una «combinación de coincidencias» subraya la dificultad de obtener pruebas directas en un entorno diseñado precisamente para la privacidad. 

El informe del New York Times concluye que, independientemente de la prueba criptográfica definitiva, la huella digital y el legado técnico de Back son indistinguibles de los pilares que sostienen el funcionamiento actual de Bitcoin. La negativa del desarrollador a proporcionar metadatos clave de sus correos electrónicos de la época mantiene el misterio en un estado de incertidumbre técnica, mientras el protocolo continúa operando de forma autónoma, validando la premisa de que el código prevalece sobre la identidad.