
Morgan Stanley oficializó ante la SEC la solicitud para emitir sus propios ETFs de Bitcoin y Solana. Con $9 billones en activos bajo gestión, el banco busca integrar verticalmente su oferta cripto y competir por las comisiones que actualmente dominan gestoras como BlackRock.
Morgan Stanley, una de las instituciones financieras más influyentes de Wall Street, ha formalizado esta semana su intención de convertirse en emisor directo de productos de inversión en criptomonedas. La entidad presentó los formularios S-1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), detallando la estructura de dos nuevos fideicomisos: el Morgan Stanley Bitcoin Trust y el Morgan Stanley Solana Trust.
Este movimiento estratégico posiciona al banco, que supervisa aproximadamente nueve billones de dólares en activos bajo gestión (AUM), en competencia frontal contra gigantes de la gestión de activos como BlackRock y Fidelity. El objetivo central de esta presentación es dejar de actuar únicamente como intermediario o distribuidor de productos de terceros para pasar a manufacturar y gestionar sus propios vehículos de inversión cripto.
De ser aprobados, estos fondos cotizados permitirán a sus clientes obtener exposición pasiva al precio spot de Bitcoin y Solana, eliminando la necesidad de custodiar claves privadas y operando bajo el paraguas regulado de una institución bancaria sistémica.
Los documentos presentados revelan que los fondos están diseñados para rastrear el rendimiento del mercado de los activos subyacentes sin utilizar derivados financieros complejos. Asimismo, la propuesta contempla un mecanismo de creación y redención de acciones en especie, una estructura técnica preferida por los inversores institucionales debido a su mayor eficiencia fiscal y liquidez operativa.
Opera con Bitcoin y Solana desde Bit2MeEl banco busca capturar ingresos internos en el mercado de ETFs cripto
La decisión de Morgan Stanley responde a una lógica económica de eficiencia dentro de la gestión patrimonial global. Durante el último año, la firma permitió a su extensa red de miles de asesores financieros ofrecer ETFs de Bitcoin de terceros a sus clientes elegibles. Sin embargo, este modelo implicaba que las comisiones de gestión terminaban en los balances de competidores externos.
Por ello, al lanzar productos de marca propia, el banco ejecuta una estrategia de integración vertical, donde mantiene el capital del cliente dentro de su ecosistema y captura la totalidad de los ingresos generados por las tarifas administrativas.
Eric Balchunas, analista senior de ETFs en Bloomberg, sugiere que el tamaño de la red de distribución de Morgan Stanley le otorga una ventaja competitiva inmediata, a pesar de llegar al mercado con posterioridad a otros emisores. La capacidad del banco para rotar el capital existente de sus clientes desde fondos externos hacia sus propios productos podría alterar la cuota de mercado actual rápidamente. Si los asesores incentivan el uso de los instrumentos internos —una práctica común en la banca de inversión—, los nuevos fideicomisos podrían alcanzar niveles de liquidez críticos en cuestión de semanas.
El contexto financiero respalda esta agresividad comercial. Los datos de SoSoValue muestran que el mercado de ETFs de criptomonedas ha iniciado 2026 con fuerza, registrando entradas netas superiores a los 670 millones de dólares en instrumentos de Bitcoin durante la primera jornada bursátil del año. En este entorno, donde BlackRock gestiona asignaciones cercanas a los 100.000 millones de dólares en su producto estrella, Morgan Stanley busca reclamar su participación en un sector que ha demostrado ser una fuente de ingresos recurrente y escalable.
Bitcoin y Solana en un mismo lugar: entra hoyMorgan Stanley impulsa el ascenso institucional de Solana
Por su parte, la inclusión de una solicitud para un ETF al contado de Solana destaca como el componente más revelador de la presentación. Mientras que Bitcoin se ha establecido como un activo estándar en las carteras diversificadas, la apuesta por Solana por parte de un banco de importancia sistémica global refuerza la narrativa de este activo como el tercer pilar de la infraestructura financiera digital, junto a Bitcoin y Ethereum.
Aunque los primeros ETFs de Solana debutaron en Estados Unidos en octubre del año pasado, acumulando más de 1.000 millones de dólares en activos netos, la entrada de Morgan Stanley podría acelerar la adopción institucional de esta red de alta velocidad.
Los inversores corporativos, que a menudo se muestran reticentes a la volatilidad de las altcoins, suelen requerir la validación de una contraparte bancaria de primer nivel para asignar capital. Por lo tanto, la existencia de un producto con el sello de Morgan Stanley podría mitigar la percepción de riesgo y abrir las compuertas a flujos de capital más conservadores hacia el ecosistema de Solana.
En suma, esta diversificación de productos se alinea con la tendencia observada a principios de 2026. Informes de mercado indican que los inversores están ampliando su horizonte más allá de la hegemonía de Bitcoin, buscando rendimientos en protocolos con casos de uso específicos como los pagos rápidos o la tokenización de activos. Al ofrecer una cesta de productos que incluye tanto la reserva de valor (Bitcoin) como la infraestructura de alto rendimiento (Solana), Morgan Stanley se anticipa a una demanda de clientes cada vez más sofisticada, que está dando forma al ecosistema financiero digital.
Crea tu cuenta y opera cripto sin fricciónLa banca tradicional se sumerge más en la industria cripto
La presentación de estos formularios S-1 ante la autoridad bursátil muestra cómo las fronteras entre la banca tradicional y el universo de los activos digitales comienzan a desdibujarse. Con una regulación más clara y estable en Estados Unidos, las grandes instituciones ya no se limitan a observar desde la distancia. Cada vez más bancos avanzan hacia una participación directa en el diseño, emisión y gestión de productos vinculados al mundo cripto, con un enfoque que combina prudencia técnica y ambición estratégica.
En este contexto, el papel de Morgan Stanley se vuelve emblemático. Su capacidad para integrar bajo una misma estructura la custodia institucional, el asesoramiento patrimonial y la creación de nuevos instrumentos financieros marca un punto de inflexión en los estándares de servicio del sector. Tal movimiento no solo fortalecerá la legitimidad de los activos digitales ante los inversores tradicionales, sino que también obligará a otros bancos de inversión a decidir entre adaptarse a esta nueva dinámica o quedar rezagados frente al avance global de las finanzas digitales.


