La Fed confirma que las stablecoins son más eficientes que los bancos y Swift por esta razón

Por qué las stablecoins podrían ser más eficientes que los bancos, según expertos de la Fed

Descubre cómo el reciente informe de la Reserva Federal y la Ley GENIUS posicionan a las stablecoins como la infraestructura clave para la eficiencia de los pagos globales y la liquidez digital.

El sistema financiero internacional vive un momento de análisis profundo, impulsado por el avance de los activos digitales vinculados al valor del dólar. En esta línea, un reciente estudio publicado por economistas de la Reserva Federal de Estados Unidos pone bajo la lupa el papel de las stablecoins y su potencial para mejorar el movimiento de capitales entre distintos países.

El informe Payment Stablecoins and Cross Border Payments: Benefits and Implications for Monetary Policy Implementation, elaborado por los especialistas Kyungmin Kim, Romina Ruprecht y Mary-Frances Styczynski, señala que las monedas estables podrían ofrecer una alternativa eficiente frente al modelo bancario tradicional, aportando mayor agilidad y transparencia a las transacciones globales. Aunque el documento refleja el punto de vista de sus autores y no una postura oficial de la agencia federal, su difusión en los canales de la Reserva Federal deja claro que el interés por las stablecoins continúa creciendo en el corazón del sistema financiero estadounidense.

La publicación de este informe de investigación llega en un contexto regulatorio clave. En 2025, Estados Unidos aprobó la Ley GENIUS, un marco legal que exige que las stablecoins estén totalmente respaldadas por activos líquidos y que define con precisión quiénes pueden emitir estos activos digitales. Con esta medida, el país marcó un hito en la forma de entender y regular el dinero digital dentro de su mercado financiero.

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La optimización de los pagos mayoristas mediante redes blockchain y stablecoins

Uno de los puntos clave del análisis publicado por la Fed se centra en la necesidad de hacer más eficientes los pagos internacionales. En el sistema tradicional, enviar dinero al extranjero todavía implica pasar por una compleja red de bancos intermediarios. Según el citado informe, más de la mitad de las transacciones globales se liquidan en dólares y cerca del 60% de los pagos mayoristas dependen de, al menos, un banco corresponsal. Este modelo eleva los costos operativos y deja a las instituciones más pequeñas en desventaja, lo que termina encareciendo y ralentizando las transferencias para los usuarios finales.

En contraste, el uso de activos digitales estables, como las stablecoins, plantea una alternativa más directa y eficiente. De acuerdo con los investigadores, un banco podría convertir parte de sus reservas en este tipo de activos digitales y enviarlas de forma instantánea al receptor, sin depender de un extenso proceso interbancario. En este nuevo esquema, los grandes bancos corresponsales dejarían de ser un paso obligatorio y pasarían a actuar como proveedores de liquidez dentro del sistema.

Aunque todavía no se puede hablar de una adopción masiva, la presencia creciente de las stablecoins ya marca un hito tecnológico que impulsa la innovación dentro del sector financiero. Su avance está motivando a las entidades tradicionales a modernizar sus procesos y buscar soluciones que reduzcan los altos costos, la falta de transparencia y las verificaciones repetitivas que, hasta ahora, han limitado la fluidez del comercio global.

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Las reservas digitales desafían la estructura tradicional del dinero global

La integración de las stablecoins en el sistema financiero global está abriendo un nuevo capítulo en la forma en que los bancos centrales gestionan sus reservas. El reciente estudio, basado en los lineamientos de la ley GENIUS, analiza diferentes escenarios para entender cómo cambiaría la demanda de activos si las instituciones financieras sustituyeran las reservas bancarias por versiones digitales. En ese proceso, la clave está en el tipo de respaldo que elija cada emisor, ya que su decisión puede influir directamente en los mercados de activos líquidos y en la manera en que se aplica la política monetaria.

De acuerdo con los escenarios analizados, cuando las stablecoins se respaldan con depósitos bancarios, las entidades receptoras podrían aumentar sus reservas en la Reserva Federal, favoreciendo la estabilidad del sistema. Sin embargo, si el respaldo se apoya en letras del Tesoro, la creciente demanda de estos instrumentos podría modificar sus rendimientos y empujar a los inversores hacia otros productos financieros.

Además, cuando el respaldo se compone de reservas directas dentro del propio banco central, el efecto sobre el balance general sería prácticamente neutro. Según los investigadores, estos modelos sugieren que la gestión de divisas y las relaciones entre bancos corresponsales están viviendo un hito de cambio tecnológico, impulsado por la velocidad y eficiencia del capital digital. En esta nueva fase, señalan, la frontera entre los mercados nacionales e internacionales se vuelve más difusa, mientras el dinero digital redefine la manera en que circula el valor a escala global.

Históricamente, la gestión de divisas en el extranjero ha dependido de la disponibilidad de dólares físicos o créditos bancarios. Sin embargo, la digitalización mediante stablecoins permite que el valor circule con la misma agilidad que la información en internet. La capacidad de programar el dinero a través de protocolos descentralizados permite que las instituciones financieras ajusten sus niveles de liquidez en tiempo real, respondiendo con mayor precisión a las fluctuaciones de la oferta y la demanda internacional.

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La integración de la infraestructura Web3 en la banca global

El informe concluye que la adopción de stablecoins para procesos de liquidación mayorista no solo podría modernizar los pagos, sino que establecería las bases para una economía digital más integrada. La capacidad de estos activos digitales para interactuar con diferentes protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) ha abierto nuevas oportunidades para la gestión de tesorería institucional, permitiendo una interoperabilidad que antes era tecnológicamente imposible.

Los investigadores subrayan que la reducción de las fricciones operativas es el mayor logro de esta evolución tecnológica. Aunque la conversión entre dinero tradicional y activos digitales sigue siendo un punto de atención para los reguladores, la infraestructura blockchain ha demostrado ser resiliente y eficiente bajo condiciones de alta demanda. Según concluyen, la supervisión continua y la adaptación de las normativas vigentes asegurará que la innovación no comprometa la estabilidad, sino que la refuerce mediante sistemas más transparentes y menos dependientes de intermediarios centralizados.

En resumen, el avance de las stablecoins representa un hito técnico en la historia del dinero. La combinación de una regulación clara y una tecnología de vanguardia está permitiendo que el sistema financiero global evolucione hacia un modelo más ágil. Con todo esto, se evidencia cada vez más que las stablecoins han dejado de ser una alternativa experimental para convertirse en una herramienta estratégica que garantiza la fluidez del capital en el siglo XXI.

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