
La Ethereum Foundation ha decidido modificar su estrategia de desarrollo post-cuántico, descartando el uso de la función hash Poseidon. Este cambio se apoya en los recientes avances tecnológicos de las pruebas SNARK, que permiten utilizar alternativas criptográficas más consolidadas sin sacrificar el rendimiento de la red.
El adiós a Poseidon y el regreso a los clásicos
Según el investigador Justin Drake, la Ethereum Foundation abandonará Poseidon en su arquitectura post-cuántica para adoptar alternativas más establecidas como SHA o BLAKE. En el ecosistema cripto, una función hash es un pilar fundamental: actúa como un algoritmo matemático que convierte cualquier entrada de datos en una cadena de caracteres de longitud fija, una especie de huella digital única e irrepetible. Esto permite a los nodos de la red verificar de forma constante que la información de las transacciones no ha sido alterada por terceros.
Inicialmente, Poseidon se perfilaba como la opción ideal para los futuros sistemas de la red, especialmente aquellos diseñados para procesar y verificar grandes volúmenes de actividad de manera eficiente mediante criptografía avanzada. Sin embargo, la evolución tecnológica ha demostrado que los algoritmos clásicos, que llevan décadas de uso y revisión constante en la industria informática, pueden adaptarse perfectamente a las nuevas necesidades si se combinan con las herramientas criptográficas adecuadas.
¿Qué es la amenaza post-cuántica para blockchain?
Para entender la magnitud de esta decisión técnica, es vital comprender el contexto de la computación cuántica y su impacto potencial. Los ordenadores tradicionales procesan la información en bits (ceros y unos), mientras que los ordenadores cuánticos utilizan qubits, lo que les permite realizar cálculos complejos a velocidades inimaginables. Esta capacidad teórica supone un riesgo a largo plazo para los estándares criptográficos actuales, como la criptografía de curva elíptica (ECC), que es la encargada de proteger las carteras y las transacciones en la inmensa mayoría de las redes blockchain actuales.
La transición hacia una arquitectura post-cuántica busca precisamente blindar la red contra futuros ataques de este tipo de superordenadores. Algoritmos teóricos podrían llegar a descifrar las claves privadas si dispusieran de un ordenador cuántico lo suficientemente potente. Por ello, la comunidad de desarrolladores lleva años investigando cómo actualizar los cimientos de la red para que, cuando la tecnología cuántica sea una realidad accesible, los activos y los datos de los usuarios permanezcan completamente seguros bajo el paraguas de normativas y estándares globales.
El papel de los SNARKs en la nueva estrategia
El motivo principal detrás de este giro técnico radica en la rápida evolución de los SNARKs (Argumentos de Conocimiento Sucintos No Interactivos). Estas pruebas criptográficas compactas sirven para confirmar que un cálculo complejo se ha realizado correctamente sin necesidad de revelar los datos subyacentes ni obligar a los demás nodos a repetir el trabajo computacional. Drake señala que los recientes avances en esta tecnología han mejorado drásticamente su rendimiento y eficiencia, haciendo innecesario el uso de funciones hash experimentales como Poseidon.
Con este movimiento, Ethereum demuestra su capacidad de adaptación pragmática, priorizando la seguridad comprobada y la estabilidad a largo plazo mientras se prepara activamente para la era de la computación cuántica.
La inversión en criptoactivos no está totalmente regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas debido a su alta volatilidad y existe riesgo de perder la totalidad de los importes invertidos.
Para la creación de este artículo se han utilizado herramientas de inteligencia artificial generativa.


