
El estancamiento en la Ley CLARITY persiste mientras el Congreso debate el rendimiento de las stablecoins, enfrentando a la industria cripto con el sector bancario tradicional.
La Cámara de Representantes mantiene en vilo la industria de los activos digitales tras no lograr un consenso sobre la CLARITY Act, un ambicioso marco regulatorio que busca dar orden al mercado cripto, pero que ha encallado en la definición técnica de los rendimientos en stablecoins. A pesar de la presión ejercida por la Casa Blanca para destrabar la legislación este mes, el texto enfrenta una resistencia bipartidista y una feroz oposición del sector bancario tradicional, lo que posterga una vez más la claridad jurídica para inversores y empresas tecnológicas.
Se espera que los líderes del Comité Bancario del Senado retomen las conversaciones en los próximos días, aunque el ambiente en Washington es de escepticismo. Los defensores del proyecto regulatorio, han instado a las partes a ceder en sus posturas para evitar que Estados Unidos pierda competitividad frente a otros mercados. Sin embargo, la brecha entre quienes buscan paridad de condiciones para las criptomonedas y quienes alertan sobre un riesgo sistémico para los depósitos bancarios parece, por ahora, insalvable.
La parálisis representa un desafío significativo para la administración de Donald Trump, que ha hecho de la regulación cripto una bandera de innovación. La falta de acuerdo no solo afecta a los emisores de monedas estables, sino que mantiene en el limbo una serie de protecciones para el consumidor que dependen de la aprobación integral de este paquete legislativo.
Operate regulated stablecoins on Bit2MeStablecoins bajo la lupa: el pulso entre la innovación y el poder bancario
El debate sobre las stablecoins ha tomado fuerza en Washington y expone una tensión cada vez más visible entre el sistema financiero tradicional y la economía digital. Todo gira en torno a una pregunta que parece técnica, pero tiene implicaciones decisivas para el futuro del dinero digital: si las stablecoins reguladas deberían o no ofrecer rendimientos a sus usuarios.
Dentro del sector cripto, organizaciones como la Digital Chamber y la Blockchain Association sostienen que impedir el pago de intereses convertiría estas monedas en instrumentos incompletos y limitaría la innovación. Su argumento se apoya en que la infraestructura digital puede ofrecer eficiencia y beneficios tangibles al consumidor, y que restringirla significaría frenar un avance tecnológico que podría hacer más competitivo al sistema financiero.
Del otro lado, los grandes bancos de Wall Street han redoblado su presencia en el Congreso para evitar esa posibilidad. Temen que, si las stablecoins comienzan a generar intereses, millones de dólares salgan de las cuentas de ahorro hacia billeteras digitales, reduciendo la base de depósitos con la que se financian los préstamos hipotecarios y los créditos a pequeñas empresas. Esa advertencia ha calado con fuerza entre varios legisladores, preocupados por el impacto que una regulación demasiado permisiva podría tener sobre la estabilidad del sistema financiero tradicional.
En el fondo, el debate no solo trata de tecnología ni de competitividad, sino del control del valor y del papel que desempeñarán los bancos y las nuevas plataformas digitales en la circulación del dinero del futuro.
Brendan Pedersen, de Punchbowl News, aseguró que quienes participaron en la reciente reunión entre representantes del sector cripto y el sector bancario en la Casa Blanca describieron un encuentro marcado por diferencias notables en las posturas. Los delegados de la industria cripto buscaban hablar de soluciones concretas sobre el rendimiento en las stablecoins y los mecanismos de implementación. En cambio, los representantes bancarios evitaron ahondar en los detalles y se rehusaron a discutir medidas específicas.
For her part, the journalist Eleanor Terrett, presentadora de Crypto in America, ofreció una descripción aún más crítica de lo ocurrido. Citando fuentes cercanas, comentó que el encuentro parecía “el meme del comunismo con dos lobos y una oveja decidiendo qué hay para cenar”; una metáfora sobre el desequilibrio de intereses en la mesa. Terret señaló que no hubo participación significativa de actores del comercio minorista ni de defensores de la autocustodia, mientras las grandes corporaciones discutían cómo repartirse el pastel del mercado cripto.
Journalist Anadio que, según dos fuentes con conocimiento directo de los planes, los senadores demócratas tienen previsto reunirse a puerta cerrada el día de hoy para analizar la regulación para la estructura del mercado de criptomonedas. Subrayó que esta será la primera discusión a ese nivel, desde que el comité republicano de banca decidió posponer su margen legislativo el mes pasado.
Entra en Bit2Me y accede a cripto ahoraLa Ley CLARITY se frena entre la ética política y la incertidumbre regulatoria
A las tensiones económicas se suma un componente político que ha complicado las negociaciones: las cláusulas de ética y transparencia. Diversos sectores del Senado han condicionado su apoyo a la Ley CLARITY a la inclusión de disposiciones anticorrupción estrictas. Estas medidas buscan evitar que altos funcionarios del gobierno —incluyendo vínculos señalados con empresas como World Liberty Financial— se beneficien directamente de las políticas que están ayudando a redactar.
Este enfoque ético, sumado a la exigencia de que la CFTC cuente con una integración bipartidista plena antes de asumir nuevas competencias, ha ralentizado el avance del proyecto de ley que ya fue aprobado por la Cámara de Representantes el año pasado.
Mientras tanto, el sector privado observa con preocupación cómo la incertidumbre regulatoria drena inversiones hacia jurisdicciones más predecibles, dejando a los legisladores estadounidenses en una carrera contra el tiempo antes de que el ciclo electoral domine por completo la agenda del Congreso.
En el contexto actual, el camino hacia un marco normativo definitivo sigue bloqueado por una desconfianza mutua que trasciende lo técnico. Si bien las reuniones en la Casa Blanca han servido para sentar a los actores en una misma mesa, la ausencia de compromisos concretos por parte de las asociaciones bancarias sugiere que el proceso de «arremangarse y trabajar» será más largo de lo previsto.
Para el ciudadano y las empresas que trabajan con nuevas herramientas financieras, este estancamiento se traduce en un escenario incierto que frena la innovación y retrasa la integración de tecnologías con potencial transformador. Todo ello, pese al potencial que ofrece la tecnología, una que el Congreso aún no se atreve a abrazar del todo.
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