
Matt Hougan, de Bitwise, considera que el criptoinvierno comenzó antes de lo previsto, pero que la capitulación actual de Bitcoin podría ser la antesala de una recuperación histórica este 2026.
El mercado de las criptomonedas está escuchando, pero lo que oye no es precisamente alentador. Ahora, lo que muchos inversores intentaron catalogar durante meses como una simple «corrección técnica» o un «bache en el camino» tras los máximos de octubre de 2025, se está revelando finalmente como algo mucho más gélido. Hougan, al igual que otros expertos, señalan que estamos en un invierno cripto total, uno que recuerda a la crudeza de 2022, donde el optimismo se congela y solo sobrevive el capital más paciente.
Bitcoin, la pieza angular de la innovación disruptiva de la industria cripto, ha caído cerca de un 40% desde su pico histórico de octubre, y el ecosistema parece atrapado en una espiral de desaprovechamiento de buenas noticias.
Sin embargo, en medio de este escenario de capitulación, el director de inversiones de Bitwise sostiene una tesis que rompe la narrativa del pánico: el fin del mercado bajista de las criptomonedas no solo es inevitable, sino que está mucho más cerca de lo que los gráficos de precios sugieren hoy.
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Matt Hougan ha lanzado una pregunta que incomoda a más de uno en Wall Street. Si las señales sobre adopción institucional y regulación son más favorables que nunca, ¿por qué los precios del mercado cripto siguen cayendo? La respuesta, según él, se remonta a un pasado cercano.
En su publicación “The Depths of Crypto Winter”, Hougan escribió que el invierno de las criptomonedas comenzó en enero de 2025, aunque muchos tardaron meses en reconocerlo. A su juicio, durante el año pasado, el mercado vivió una ilusión de crecimiento sostenida por los masivos flujos de capital provenientes de los ETFs y las Tesorerías de Activos Digitales. Las instituciones aportaron alrededor de 75.000 millones de dólares a Bitcoin, acumulando más de 640.000 BTC. Ese dinero funcionó como un muro de contención que disfrazó una realidad incómoda: el pequeño inversor ya se estaba retirando silenciosamente.
Para Hougan, sin ese soporte institucional, la situación actual sería mucho más crítica. Bitcoin se habría desplomado hasta niveles cercanos a un 70% menos de su valor actual. Explicó que ese desequilibrio generó una nueva jerarquía dentro del mercado. Por un lado, los activos que permanecen bajo el amparo de grandes capitales, como Bitcoin y Ethereum. Por otro, los que lograron cierta exposición mediática a mitad de camino. Y, finalmente, aquellos que perdieron el favor del público y las instituciones por igual, mencionando como ejemplos a ADA, AVAX o DOT, cuyos precios se han desplomado hasta un 75% en el último año.
“Es importante llamarlo por su nombre. Esto no es una «corrección de mercado alcista» ni una «caída». Es un invierno cripto total, al estilo de 2022, …, desencadenado por factores que van desde el apalancamiento excesivo hasta la toma generalizada de beneficios por parte de los OG.”, enfatizó.
Sin embargo, pese a la prolongada corrección en el precio de Bitcoin y las criptomonedas, el experto señala que el escenario no refleja un fracaso de la innovación, sino un proceso de ajuste profundo. El mercado está depurando el exceso de apalancamiento que se acumuló en los años de exuberancia. La corrección de los últimos días demuestra la tensión que atraviesan los principales activos: Bitcoin cayó un veinte por ciento, tocando los sesenta y nueve mil dólares, mientras Ethereum lucha por mantenerse por encima de los dos mil. Esta presión ha puesto bajo escrutinio a empresas que adoptaron estrategias de tesorería agresivas, como Strategy y Bitmine, enfrentándolas ahora a una realidad financiera mucho menos complaciente.
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Según Hougan, si Bitcoin no fuera la tecnología disruptiva que es, el mercado cripto estaría atrapado en un invierno sin fin. Para el experto, la realidad es que las bases y fundamentos que sostienen a la criptomoneda —el código, la descentralización y la escasez— se mantienen intactos y no han cambiado ni una sola línea. Sin embargo, advierte que los periodos de estancamiento no concluyen con euforia, sino con una pausa silenciosa que evidencia el cansancio colectivo. Esa quietud, dice, marca el punto en el que ahora nos encontramos.
Cuando el mercado ignora sistemáticamente que Wall Street está contratando expertos en cripto o que grandes bancos como Morgan Stanley están integrando estos activos, no es porque la noticia sea mala, sino porque el mercado está demasiado cansado para reaccionar. Este letargo de las buenas noticias genera lo que los físicos llamarían energía potencial. Cada avance regulatorio y cada paso hacia la tokenización de activos del mundo real (RWA) es un resorte que se comprime.
Además de Hougan, analistas de firmas como Bernstein sugieren que esa tensión podría liberar su fuerza con una última capitulación, llevando temporalmente el precio a niveles cercanos a los 58.000 o 60.000 dólares. Para el inversor minorista, esto podría sonar alarmante; sin embargo, para quienes entienden los ciclos del mercado, es una depuración necesaria antes del próximo repunte.
Según la publicación, la experiencia sugiere que las correcciones del mercado suelen prolongarse alrededor de trece meses desde el máximo hasta el mínimo. Por ello, Hougan prevé que si el descenso actual comenzó en enero de 2025, el momento de cambio podría estar mucho más cerca de lo que parece.
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