
Cardano se acerca a la implementación del Protocolo 11 mediante un Hard Fork intra-era diseñado para potenciar sus contratos inteligentes y optimizar el rendimiento técnico sin afectar la operatividad actual.
Esta semana, la comunidad tecnológica ha recibido la noticia del inicio de una nueva etapa de evolución para la red Cardano. Tras un año marcado por la consolidación de su gobernanza descentralizada, la blockchain de Charles Hoskinson se encamina ahora hacia una actualización técnica de precisión. Se trata de la implementación del Protocolo 11, un movimiento que, a diferencia de grandes hitos anteriores, se define por su carácter «intra-era», buscando optimizar el corazón del sistema sin obligar a los usuarios a realizar cambios estructurales en su forma de transaccionar.
La organización Intersect, una pieza clave en la administración de este ecosistema blockchain, ha sido la encargada de oficializar este proceso a través de su primer boletín de actualizaciones de 2026.
Según los datos compartidos en redes sociales, el enfoque principal radica en potenciar las capacidades de Plutus —el lenguaje de contratos inteligentes de la red— y en la introducción de nuevas funciones criptográficas.
En general, esta transición se está gestionando con una minuciosidad técnica que recuerda a las grandes obras de ingeniería, donde el objetivo es mejorar el motor mientras el vehículo sigue en marcha, garantizando que los contratos existentes en Cardano mantengan su integridad absoluta.
Adquiere ADA antes de su nuevo hard forkUn hard fork con un despliegue técnico gradual
El proceso de actualización del que se informa no será un evento único y aislado, sino un despliegue escalonado diseñado para minimizar riesgos y maximizar la participación de los validadores de la red. De acuerdo con la planificación detallada por los grupos de trabajo de Intersect y los equipos de Input Output Engineering (IOE), el camino hacia el Protocolo 11 se divide en dos lanzamientos críticos del software del nodo de Cardano.
El primer paso es el lanzamiento del Nodo 10.6.2, una versión de pre-lanzamiento cuya llegada se estima para la primera semana de febrero. Este componente tiene una misión pedagógica y de prueba: permitir que la comunidad y los desarrolladores interactúen con las nuevas funcionalidades en entornos controlados como SanchoNet. El propósito es «echar a rodar la pelota», involucrando a las partes interesadas antes de pasar a la fase definitiva.
La segunda fase, y quizás la más determinante para la red principal de Cardano, será el lanzamiento del Nodo 10.7.0. Este software, previsto para finales de febrero de 2026, es el candidato oficial para ejecutar el Hard Fork.
Tras superar rigurosas pruebas de rendimiento y «benchmarking», esta versión del software será la que finalmente se despliegue en las redes de prueba Preview y PreProd, antes de su implementación definitiva en la mainnet o red principal. Este rigor en las pruebas, según los expertos, subraya el compromiso de la red con la estabilidad, un sello distintivo que ha definido a Cardano desde sus inicios.
De la gobernanza a la optimización: el nuevo capítulo de Cardano con Protocolo 11
A pesar de ser calificada como una actualización pequeña, en términos de impacto para el usuario final, los cambios internos del Protocolo 11 son significativos para la eficiencia del ecosistema Cardano. La prioridad absoluta de este Hard Fork es el rendimiento. Con él, se busca que las aplicaciones descentralizadas (dApps) operen con una fluidez superior, gracias a la optimización de los scripts de Plutus y a reglas de libro mayor más limpias y simplificadas.
Una de las innovaciones más destacadas de esta actualización es la inclusión de nuevas capacidades criptográficas mediante «builtins» o funciones integradas, las cuales permitirán a los desarrolladores ejecutar operaciones complejas de forma más económica y rápida, lo que a largo plazo reducirá la carga sobre la red.
Asimismo, lo más relevante para el ecosistema es que la forma de las transacciones no cambiará. Esto significa que los monederos, plataformas de intercambio de activos y servicios de infraestructura no necesitarán reescribir su código base, reduciendo drásticamente el esfuerzo de actualización y evitando fricciones en el mercado.
Este movimiento técnico llega exactamente un año después de que la red activara el Hard Fork Plomin, el cual introdujo una gobernanza totalmente descentralizada a la red. Sin embargo, mientras que aquel cambio fue social y político, el de este 2026 es puramente técnico y de optimización.
Tras su anuncio, los expertos y analistas subrayan que se nota una importante madurez en el equipo de desarrollo que, después de haber entregado el poder de decisión a la comunidad a través de los dReps (Representantes Delegados), ahora se centra en pulir la infraestructura para que esa gobernanza se apoye en una red cada vez más potente.
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