La guerra por el espacio en el bloque: Así es el BIP-110 de Bitcoin que divide a los desarrolladores y mineros en 2026

La guerra por el espacio en el bloque: Así es el BIP-110 de Bitcoin que divide a los desarrolladores y mineros en 2026

La propuesta de mejora BIP-110 busca devolver a Bitcoin su identidad como herramienta monetaria pura, alejando al protocolo de funciones secundarias que algunos consideran una carga para la red.

BIP-110, que también ha circulado bajo la denominación BIP-444, plantea restringir temporalmente el volumen de datos no financieros dentro del protocolo blockchain para asegurar que la infraestructura de Bitcoin siga siendo accesible y descentralizada para todos los usuarios.

Esta propuesta de mejora de Bitcoin nace tras el incremento sostenido en la carga de datos generada por las inscripciones y el uso de información arbitraria, una tendencia que se intensificó luego de la implementación de Taproot. Estos procesos han generado debates dentro de la comunidad bitcoiner sobre el equilibrio entre libertad de uso y eficiencia operativa en la red.

Sin embargo, los impulsores de BIP-110 sostienen que no se trata de una restricción permanente, sino de una medida temporal y experimental que permitiría observar el comportamiento del ecosistema bajo condiciones más controladas. El periodo de prueba propuesto sería de un año, tiempo suficiente para evaluar el impacto de los nuevos límites y su posible incorporación definitiva al protocolo.

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La batalla por el espacio en el bloque en Bitcoin

El impulsor principal detrás de esta propuesta de mejora, que fue creada por Dathon Ohm, es el desarrollador de Bitcoin Core y mantenedor de Bitcoin Knots, Luke Dashjr. Su visión sostiene que Bitcoin debe destacar por ser el mejor dinero del mundo y no un servidor de almacenamiento de archivos. 

En las últimas semanas, el BIP-110 ha ganado visibilidad entre operadores de nodos y miembros de la comunidad técnica, alcanzando un respaldo equivalente al 3% de la red medible. La mayor parte de este apoyo procede de usuarios que trabajan con Bitcoin Knots, una versión del software caracterizada por mantener políticas más estrictas frente al tráfico no esencial y el filtrado de transacciones.

Técnicamente, las mejoras que se enmarcan en el BIP-110 buscan introducir límites más precisos sobre el tamaño y la estructura de las transacciones. Entre los ajustes destacados, se plantea que las salidas no superen los 34 bytes, mientras que el campo OP_RETURN, utilizado para incluir pequeños fragmentos de datos, quedaría fijado en 83 bytes. También, la propuesta establece que los elementos de los testigos de transacción tengan un máximo de 256 bytes.

Este conjunto de reglas incluidas en el BIP-110 reduciría la posibilidad de insertar imágenes u otro tipo de archivos pesados directamente en la cadena de bloques de Bitcoin, un fenómeno que en los últimos años ha incrementado la demanda de espacio y procesamiento de la red. 

Con estas restricciones, el objetivo es aligerar la carga técnica de los nodos y mantener el acceso a la validación de la red sin depender de equipos de alto rendimiento. En esencia, la propuesta busca preservar la naturaleza descentralizada de Bitcoin y proteger el funcionamiento de los nodos gestionados por usuarios individuales, evitando que el sistema evolucione hacia una infraestructura de validación dominada únicamente por grandes operadores.

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Eficiencia o neutralidad: dos visiones que dividen a la comunidad de Bitcoin

La comunidad de Bitcoin se encuentra dividida entre quienes priorizan la eficiencia del protocolo y quienes defienden la neutralidad total de la red. 

Los defensores del BIP-110 argumentan que el crecimiento desmedido del tamaño de la cadena de bloques encarece el mantenimiento de los nodos, lo que a largo plazo podría centralizar el control en manos de unos pocos con recursos suficientes. Las declaraciones de defensores como Matthew Kratter sugieren que el exceso de datos actúa como una carga parasitaria que consume la estructura interna de Bitcoin, encareciendo las comisiones para las transacciones legítimas de pago y dificultando su uso como moneda global.

En el lado opuesto, los detractores ven en esta propuesta un intento de censura técnica. Representantes de grandes grupos de minería, como F2Pool, han manifestado públicamente su rechazo a la propuesta de mejora, por considerarla como un retroceso que limita la libertad de los usuarios para utilizar el espacio por el que pagan. 

El argumento central de la oposición al BIP-110 es que si un usuario está dispuesto a pagar la tasa de mercado, tiene derecho a incluir los datos que desee. Además, los detractores también advierten sobre posibles efectos secundarios en el desarrollo del ecosistema. Restringir ciertos tipos de datos podría frenar la innovación en capas adicionales y en funciones que dependen de estructuras más complejas, como las aplicaciones basadas en Taproot o los contratos inteligentes avanzados.

Este debate actual refleja una constante en la historia de Bitcoin: la tensión entre mantener su descentralización y garantizar que la red siga siendo operativa, económica y sostenible a largo plazo.

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La fecha clave para el BIP-110

Mientras la comunidad debate sobre los pros y contras de esta propuesta de mejora, su posible activación avanza por una ruta poco convencional en Bitcoin, mediante una bifurcación suave impulsada por los usuarios, o UASF. Esto quiere decir que, en lugar de requerir el apoyo del 95% del poder de hash de los mineros, como en las actualizaciones habituales, esta iniciativa pone el control en manos de los nodos que ejecutan la red. 

El proceso de señalización del BIP-110 arrancó en diciembre de 2025, y el momento clave para decidir su activación se acerca a finales de 2026.

Si los nodos alcanzan el consenso necesario, la red aplicará reglas más estrictas durante exactamente 52.416 bloques. Al cabo de ese período, todo volvería al estado anterior de forma automática, permitiendo evaluar los efectos de esta prueba temporal. El objetivo principal radica en bajar las comisiones de transacción al limitar el tamaño de los bloques, fomentando un uso más eficiente de la cadena de bloques.