
Base está consolidando su código en una pila unificada, buscando mayor autonomía técnica y escalabilidad sin romper vínculos con el ecosistema de Optimism.
La red Base ha dado un paso decisivo en su evolución técnica al anunciar la consolidación de su infraestructura bajo una pila tecnológica operada de forma independiente. Esta plataforma blockchain, que funciona como una Layer 2 sobre Ethereum para ofrecer transacciones rápidas y económicas, nació en 2023 apoyándose profundamente en el estándar de código abierto proporcionado por Optimism.
Tras alcanzar un valor total bloqueado de 3.850 millones de dólares y consolidarse como uno de los ecosistemas más activos del sector cripto, el equipo técnico ha decidido centralizar sus operaciones en un repositorio unificado denominado base/base.
Se trata de un cambio importante que busca simplificar el desarrollo de software y reducir las fricciones que genera depender de múltiples equipos externos para implementar mejoras críticas. Aunque la noticia provocó una reacción inmediata en los mercados financieros digitales, el movimiento se interpreta como una maduración natural de una red que aspira a procesar volúmenes masivos de datos con una eficiencia sin precedentes.
Opera con Ethereum hoy en Bit2MeBase se reinventa hacia una arquitectura unificada
La evolución de la red Base avanza hacia un modelo más cohesionado y eficiente que dejará atrás la fragmentación actual. Durante años, el sistema se sustentó en múltiples repositorios gestionados por diferentes equipos del ecosistema, lo que complicaba la coordinación y ralentizaba el progreso técnico.
Los líderes del proyecto identificaron que esa dispersión generaba una carga operativa importante, al exigir constante comunicación entre grupos con metodologías distintas. Por ello, la nueva arquitectura reúne todos los componentes esenciales en una plataforma única que facilita el trabajo colaborativo, simplifica la comprensión del protocolo y mejora la transparencia en los procesos de auditoría y desarrollo.
En general, esta integración permitirá a la red Base adoptar un ciclo de actualizaciones más ágil y predecible. En lugar de las tres grandes actualizaciones anuales que existían hasta ahora, el nuevo calendario contempla seis hard forks al año. Cada una de estas implementaciones será más ligera en alcance y objetivos, reduciendo el margen de error y facilitando revertir cambios sin afectar la estabilidad general del sistema. Con esta estrategia, el proyecto apunta a alcanzar un rendimiento de un gigagas por segundo, un salto que situaría a la red entre las más escalables del mundo.
Para los operadores de nodos, la actualización incluye la migración a un nuevo cliente de software diseñado para garantizar compatibilidad con las futuras versiones. Aun así, los servicios remotos actuales permanecerán activos durante todo el proceso, de modo que la transición se realice sin interrupciones ni pérdida de conectividad. Esta fase representa un paso decisivo hacia una infraestructura más robusta, modular y preparada para sostener un crecimiento sostenido a largo plazo.
Autonomía, eficiencia y escalabilidad
El avance decisivo de Base hacia una mayor independencia tecnológica no implica una separación conflictiva de sus raíces. Los líderes del proyecto han explicado que la transición busca ampliarle el margen de maniobra sin abandonar la colaboración con Optimism.
Según Jing Wang, directora de OP Labs, la nueva arquitectura tecnológica de Base mantiene una coincidencia del 99% con el código original, lo que asegura la compatibilidad con los estándares de seguridad del ecosistema. La relación entre ambos equipos adopta ahora una dinámica más empresarial, donde Base opera como un cliente que conserva la interoperabilidad y al mismo tiempo aporta descubrimientos técnicos que nutren el desarrollo conjunto de la llamada Superchain.
En esta nueva fase, la atención se centra especialmente en la gobernanza y el proceso de descentralización. La red seguirá funcionando como una solución de escalabilidad de primer nivel, preservando los mecanismos de seguridad que la caracterizan, aunque incorporará cambios estratégicos en su consejo de seguridad. Según informaron los desarrolladores, el relevo del equipo de Optimism por un firmante independiente refuerza la soberanía de Base y su capacidad para decidir sobre actualizaciones y mecanismos de respuesta ante posibles incidentes.
Crea tu cuenta y accede al ecosistema criptoParalelamente, la hoja de ruta incorpora el uso de pruebas de conocimiento cero (ZK) y entornos de ejecución más seguros, una apuesta que eleva la protección de los usuarios sin comprometer la apertura del código fuente, que continuará disponible para ser auditado o mejorado por la comunidad.
Sin embargo, la discusión entre desarrolladores y analistas ante esta decisión no se ha hecho esperar. Laura Shin destacó en sus redes un comentario de Kain Warwick, fundador de Infinex y Synthetix, quien advirtió que el anuncio de Base encierra un mensaje más profundo que el comunicado oficial.
Warwick señaló que, tras las recientes reflexiones de Vitalik Buterin sobre el futuro de las L2, este movimiento podría ser una consecuencia no prevista de esa nueva hoja de ruta, una interpretación que reaviva el debate sobre la dirección que tomará la arquitectura modular de Ethereum en los próximos años.
Impulsando una nueva etapa para las redes Layer 2
La reestructuración arquitectónica recién revelada por Base también ha reavivado las discusiones sobre la posible llegada de un token nativo para la red en el futuro cercano. Si bien el enfoque actual es estrictamente técnico y operativo, para los expertos, la creación de una infraestructura totalmente independiente suele ser el preludio de mecanismos de incentivos más autónomos.
La transición hacia versiones más avanzadas del protocolo incluirá también la adopción de nuevos tipos de transacciones alineadas con las actualizaciones generales de Ethereum, asegurando que la red no solo sea más rápida, sino también más funcional para los desarrolladores de aplicaciones descentralizadas que buscan herramientas sofisticadas. Este cambio de rumbo representa una validación del modelo de desarrollo modular, donde una red puede nacer utilizando tecnología compartida para luego construir su propio camino una vez que alcanza la escala suficiente.
Al reducir la sobrecarga de coordinación externa, la cadena de bloques se posiciona para responder con mayor eficacia a las demandas de un mercado que exige fiabilidad extrema y costos mínimos.
En general, la evolución de Base hacia una pila unificada marca un punto de inflexión en la forma en que las redes de Layer 2 gestionan su crecimiento, priorizando la eficiencia del código y la velocidad de entrega como pilares para la adopción masiva de la tecnología blockchain en los próximos años.
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