
Las ballenas de Bitcoin están retomando la acumulación mientras que Ethereum logra un flujo anual positivo. Analizamos el último reporte semanal de CoinShares y que significa para los inversores cripto.
El mapa de calor de los activos digitales ha dado un vuelco determinante a mediados de abril. Tras meses de una lateralización que puso a prueba la paciencia de los gestores de fondos, el último informe semanal de CoinShares revela una entrada neta de 417 millones de dólares en productos de inversión.
De este informe, lo que resulta más revelador no es la cifra de capital inyectado, sino la metamorfosis del sentimiento intradía. James Butterfill, jefe de investigación de la firma, destaca que la semana arrancó con una sangría de casi 400 millones de dólares en salidas, para luego cerrar con una recuperación agresiva que consolida tres semanas consecutivas en verde para el mercado. Para él, este comportamiento sugiere que los inversores han dejado de reaccionar al miedo inmediato para centrarse en una estructura de precios mucho más constructiva y técnica.
Compra Bitcoin ahora: entra aquíEl retorno de las ballenas de Bitcoin y el fin del ciclo de distribución
El dato que realmente mueve el tablero en este análisis es el cambio de comportamiento en las carteras de gran escala. Por primera vez desde octubre de 2025, las denominadas «ballenas» de Bitcoin han registrado dos semanas consecutivas de entradas netas. Este sector del mercado pasó casi medio año distribuyendo sus tenencias, actuando como un techo de cristal para el precio de BTC.
No obstante, al agotarse esta fase de ventas, el mercado entra en una zona de acumulación institucional que históricamente precede a los movimientos de expansión más sólidos del ciclo de cuatro años de Bitcoin.
Butterfill destaca que este giro refuerza la confianza en la madurez de la criptomoneda. Con entradas anuales (YTD) que ya escalan hasta los 2.300 millones de dólares, el respaldo de los grandes tenedores parece haber encontrado un suelo firme. Además, la estructura del mercado de perpetuos muestra una resistencia prácticamente nula entre los niveles actuales y la frontera de los 80.000 dólares por unidad. Butterfill cree que si la presión de compra se mantiene constante, el camino hacia nuevos máximos locales carece de los obstáculos técnicos que marcaron el volátil inicio de este 2026.

Fuente: CoinShares
Ethereum recupera el trono y Solana entra en pausa
Mientras Bitcoin construye su base, Ethereum se ha llevado el protagonismo absoluto de la jornada al atraer 176 millones de dólares de capital institucional. Este movimiento es histórico para el ejercicio actual: por primera vez en lo que va de año, el flujo neto anual de ETH ha pasado a ser positivo. Butterfill subraya que la red de contratos inteligentes más grande del mundo finalmente ha roto la tendencia de rezago que arrastraba frente a la principal criptomoneda, indicando que el capital profesional está rotando hacia activos con alto valor de utilidad e infraestructura Web3.
En la otra cara de la moneda, Solana experimentó salidas netas, lo que refleja un enfriamiento temporal y una selección más quirúrgica por parte de los inversores. No todos los activos digitales están recibiendo el mismo trato en este proceso de recuperación según el informe. De hecho, el analista observa que, aunque el volumen total de activos bajo gestión (AuM) aún no alcanza los picos de enero, la limpieza de posiciones cortas y la entrada de «dinero fresco» en Ethereum marcan una transición de la incertidumbre a la convicción. En otras palabras, el mercado ya no sube por inercia; sube por una tesis de inversión fundamentada en la resiliencia de la red.

Fuente: CoinShares
Catalizadores macro: entre la geopolítica y el alivio inflacionario
La narrativa del reporte de CoinShares no puede entenderse sin mirar el espejo de la macroeconomía global. Dos factores externos han funcionado como el combustible necesario para este cambio de tendencia. Primero, la distensión geopolítica relacionada con posibles acuerdos de estabilidad entre Estados Unidos e Irán ha reducido la prima de riesgo que pesaba sobre los activos volátiles.
En la actualidad, el capital, que suele refugiarse en la liquidez ante el ruido de tambores de guerra, está regresando a las plataformas digitales buscando el rendimiento que el efectivo no puede ofrecer en un entorno de distensión.
Segundo, los datos de gasto e inflación (CPI) en Estados Unidos resultaron ser más suaves de lo proyectado por el consenso de analistas. Este alivio en las presiones de precios reduce la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga tasas de interés agresivas durante el segundo semestre de 2026. Un dólar menos presionante es, por definición, oxígeno puro para Bitcoin y el ecosistema cripto.
En este contexto, el mercado cripto parece haber interpretado estas señales como la confirmación de que el ciclo alcista tiene espacio para crecer, alejándose de la distribución masiva para abrazar una nueva etapa de acumulación estratégica que podría redefinir los techos de mercado en el corto plazo.
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