Tras Bitcoin y Solana, Morgan Stanley completa su estrategia: el gigante bancario ahora va por esta criptomoneda

Tras Bitcoin y Solana, Morgan Stanley completa su estrategia: el gigante bancario ahora va por esta criptomoneda

Morgan Stanley ha solicitado ante la SEC la aprobación de un ETF de Ethereum con capacidad de staking, completando su tríada de activos digitales tras las presentaciones de Bitcoin y Solana. 

La multinacional financiera estadounidense ha formalizado su ofensiva en el mercado de los activos digitales mediante la presentación de una solicitud ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para lanzar el «Morgan Stanley Ethereum Trust». Este movimiento estratégico se produce apenas 24 horas después de que la entidad financiera registrara peticiones similares para fondos cotizados en bolsa (ETF) vinculados a Bitcoin y Solana. 

Con esta última maniobra, el banco de inversión consolida una tríada de productos diseñados para ofrecer acceso regulado a los tres pilares fundamentales de la infraestructura blockchain actual.

La documentación presentada, específicamente un formulario S-1, revela que la institución no pretende limitarse a la custodia pasiva. El objetivo es establecer un vehículo de inversión que rastree el desempeño de ETH, la criptomoneda nativa de la red Ethereum, integrando mecanismos para la generación de rendimientos adicionales. Esta decisión coloca a Morgan Stanley en competencia directa con gestoras de activos que ya operan en el mercado, en un momento donde el apetito institucional por las criptomonedas muestra signos claros de reactivación en el inicio de 2026.

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Rentabilidad vía staking: La propuesta de valor del Morgan Stanley Ethereum Trust

La característica central que define esta nueva solicitud d ETF cripto es la inclusión explícita de estrategias de staking. A diferencia de los ETFs de primera generación, que funcionaban únicamente como instrumentos de seguimiento de precio del activo subyacente, el fondo propuesto por Morgan Stanley busca participar activamente en la validación de la red Ethereum. 

Según el prospecto preliminar, el fideicomiso tendrá la facultad de bloquear parte de sus tenencias de ETH para contribuir a la seguridad de la blockchain, obteniendo a cambio recompensas programadas por el protocolo.

Esta funcionalidad transforma la naturaleza del producto cotizado, pues pasa de ser un activo puramente especulativo a uno generador de rentas, similar al cobro de dividendos en el mercado accionario tradicional. La estrategia sigue la línea trazada recientemente por firmas como Grayscale, que han comenzado a distribuir rendimientos derivados de la validación de transacciones a sus inversores, estableciendo un nuevo estándar de eficiencia de capital en los productos cripto regulados.

A pesar de la claridad en la estrategia de inversión, el documento mantiene en reserva aspectos operativos determinantes. Por ejemplo, la entidad aún no ha revelado el símbolo de cotización o ticker bajo el cual se negociará el fondo, la bolsa de valores específica que albergará el activo, ni el nombre del custodio encargado de la seguridad de las claves privadas. 

La ausencia de estos datos es habitual en las fases iniciales del registro, pero su futura revelación será crítica para evaluar la estructura de costos y la seguridad institucional del fondo frente a sus competidores.

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El dominio de BlackRock y la validación del mercado en 2026

La entrada de Morgan Stanley al mercado cripto con productos de marca propia ocurre en un entorno dominado por el renacimiento de los flujos de capital hacia Ethereum. Los datos de inicios de 2026 evidencian una demanda robusta. BlackRock, a través de su iShares Ethereum Trust (ETHA), ha capitalizado gran parte de este interés, registrando entradas netas superiores a los 344 millones de dólares en los primeros tres días bursátiles del año.

El volumen de operaciones respalda esta tendencia. Durante la sesión del 6 de enero, el sector de ETFs de Ethereum registró entradas netas totales de 114,7 millones de dólares, según métricas de Farside Investors. Solo el fondo de BlackRock absorbió 61.359 ETH en una sola jornada, impulsado por un volumen diario que rondó los 1.000 millones de dólares. Estas cifras confirman que los grandes patrimonios están rotando capital hacia la segunda mayor criptomoneda, buscando exposición a su ecosistema de contratos inteligentes y finanzas descentralizadas.

Flujo de capital en los ETF spot de Ethereum en Estados Unidos.
Fuente: Farside Investors

Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, ha señalado la relevancia corporativa de este paso. Para Hougan, el hecho de que Morgan Stanley decida poner su nombre y marca directamente en estos fondos —en lugar de actuar simplemente como intermediario de productos de terceros— indica un nivel de compromiso superior. De obtener la aprobación regulatoria por parte de la SEC, estos instrumentos para Bitcoin, Ethereum y Solana serían los primeros de su tipo en llevar el sello de un banco de importancia sistémica global, lo que podría reducir la fricción para que los asesores financieros tradicionales asignen capital a esta clase de activos.

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Morgan Stanley sigue dando pasos en la expansión cripto

La solicitud simultánea de fondos cotizados para tres criptomonedas distintas sugiere que Morgan Stanley ha identificado una demanda latente entre sus clientes por una diversificación más allá de Bitcoin. Al incorporar Solana y Ethereum, la entidad apuesta por narrativas tecnológicas diferentes de la reserva de valor digital, como la plataforma de contratos inteligentes establecida y las redes de alto rendimiento.

Este movimiento refleja una evolución clara dentro de la banca tradicional. Las grandes instituciones ya no se limitan a ofrecer acceso básico a los activos digitales, sino que buscan crear estructuras más integradas, con productos que combinen seguridad, sofisticación y cumplimiento normativo. La estrategia de Morgan Stanley sugiere un avance hacia un modelo donde el mundo financiero convencional y el ecosistema cripto comienzan a compartir un mismo espacio, impulsando una nueva etapa de competencia por la innovación y la confianza.